Los alumnos y alumnas de 1° de primaria del colegio Paula Montal de Astorga han participado en el proyecto internacional Our School Garden. A través de la plataforma europea eTwinning, el centro educativo ha transformado su huerto escolar en una ventana abierta a Europa, colaborando estrechamente con colegios de Italia, Austria y Turquía.
El proyecto ha unido la naturaleza con la tecnología lo que ha permitido que los estudiantes no solo aprendan sobre sostenibilidad y biodiversidad, sino que también desarrollen sus competencias lingüísticas y digitales. A lo largo del curso, los alumnos han compartido el trabajo realizado en el huerto con sus compañeros europeos interactuando a través de la plataforma privada, compartiendo imágenes, vídeos, mensajes y participando en videollamadas en directo.
El huerto escolar
El colegio Paula Montal cuenta con un amplio entorno natural compuesto por una zona verde con árboles frutales, un huerto totalmente equipado con su propia caseta de herramientas y una estación meteorológica. Este escenario ofrece una gran oportunidad didáctica, especialmente para el alumnado de primer ciclo de Primaria, quienes aprenden de forma vivencial las partes de las plantas y sus cuidados esenciales. Mediante el contacto directo con la tierra, los niños y niñas descubren el origen de los alimentos, comprenden el impacto del clima en los seres vivos y cultivan valores fundamentales como la paciencia, el esfuerzo y el respeto por la sostenibilidad.
Además, el huerto se consolida como un motor de trabajo interdisciplinar, donde se conectan de forma natural las áreas de Ciencias Naturales y Sociales, Lengua o Matemáticas. El proyecto Our School Garden ha sido capaz de vincular el huerto escolar con el aprendizaje de la lengua extranjera y el desarrollo de las competencias digitales.
Proyecto europeo: lengua extranjera y cooperación internacional
El principal objetivo de este proyecto internacional es que el alumnado desarrolle su competencia comunicativa en inglés. Para lograrlo, se busca motivar a los alumnos mediante situaciones reales en las que el uso del idioma sea necesario para comunicarse con personas de otros países. En este contexto, el alumnado realiza diversas tareas en las que el inglés no es el fin en sí mismo, sino el vehículo para cooperar y avanzar en el proyecto. De esta manera, los alumnos consiguen un aprendizaje más significativo mientras desarrollan sus habilidades lingüísticas de forma práctica. Además, este intercambio facilita el acceso a la cultura de los países participantes, fomentando valores de respeto y tolerancia al conocer realidades diferentes a la propia.
Un proyecto de toda la comunidad
Este proyecto no solo beneficia a los estudiantes, sino que tiene un impacto positivo en toda la comunidad educativa. Por un lado, fomenta la colaboración constante entre el profesorado del centro y los docentes de los colegios internacionales. Por otro lado, ha contado con la participación fundamental de las familias, que han ayudado activamente en la puesta en marcha del huerto, así como de otros agentes de la ciudad. Gracias a esta suma de esfuerzos entre escuela, familias e instituciones, el huerto escolar se ha convertido en un espacio de aprendizaje compartido que trasciende los muros del aula.