• La coreógrafa estará acompañada por la guitarra de José Manuel León y el cante de Mercedes Cortés en un espectáculo que mezcla concierto y danza el 21 de marzo en el Teatro Gullón de Astorga

El flamenco puede ser también una conversación. Un diálogo entre cuerpos, ritmo y silencio. Esa es la propuesta de Baile Sonoro, el espectáculo que la bailaora y coreógrafa Olga Pericet presentará el próximo 21 de marzo en el Teatro Gullón de Astorga, una creación que mezcla concierto y danza para explorar nuevas formas de encuentro sobre el escenario.

Pericet concibe la pieza como un “concierto danzante” en el que tres presencias —baile, guitarra y voz— se encuentran y se transforman mutuamente. En escena la acompañan José Manuel León, responsable de la composición musical y la guitarra, y la cantaora Mercedes Cortés, en una propuesta que parte del recital flamenco tradicional pero lo reinterpreta desde una mirada contemporánea.

«Quiero recurrir al llamado recital flamenco para darle un nuevo giro dentro de la escena contemporánea en la que vivo», explica la bailaora sobre un espectáculo que busca, en sus palabras, “encontrar huecos deshabitados” dentro del lenguaje del flamenco. La pieza se plantea además como una creación abierta, capaz de adaptarse al espacio y al contexto en el que se representa, lo que convierte cada función en una experiencia distinta.

El trabajo de Olga Pericet ha recorrido algunos de los principales escenarios internacionales, desde Nueva York (City Center) y Londres (Sadler’s Wells) hasta Sídney (Opera House), París (Théâtre National de Chaillot) o Ámsterdam (International Theatre Amsterdam), además de festivales y teatros de referencia en España como los Teatros del Canal de Madrid, la Bienal de Flamenco de Sevilla, el Festival de Jerez o Mercat de les Flors en Barcelona.

La crítica internacional ha destacado en numerosas ocasiones su capacidad para combinar tradición y experimentación. El diario británico The Guardian ha señalado que “el arte de Pericet fusiona tradición e innovación a la perfección”, mientras que The New York Times ha descrito sus actuaciones como “imparables, de intensidad electrizante y sutileza infinita”.

Con Baile Sonoro, la bailaora vuelve a situar el flamenco en un territorio donde el compás no solo se escucha: también se dialoga, se comparte y se reinventa sobre el escenario.