El Ayuntamiento de Luyego de Somoza comienza este miércoles a repartir garrafas de agua entre los habitantes de Luyego. En un aviso a los vecinos y vecinas, el Consistorio anuncia que “como consecuencia del incendio acaecido a finales del mes de agosto y las lluvias caídas en días pasados, se ha producido la contaminación por cenizas de la red de distribución de agua para consumo humano”.
Los vecinos y vecinas de Luyego comenzaron a detectar restos de cenizas en el agua el lunes de esta semana, y tras el análisis efectuado por la farmacéutica, el Ayuntamiento ha tomado la decisión de que no se consuma hasta que vuelva a tener las garantías sanitarias. El alcalde, Luis Martínez, indica que durante, al menos, una semana se procederá a limpiar los filtros y el depósito.
La captación de agua de Luyego se encuentra en el río Llamas, dentro de la zona de caída de proyectiles del campo de tiro, donde comenzó el incendio provocado por un rayo y adonde no pudieron acceder las brigadas de tierra de los dispositivos de extinción de incendios por el peligro que entrañaba para los bomberos forestales la presencia de munición sin explotar.
En Luyego no se resignan a que cada vez que ocurra un incendio en la instalación militar tenga consecuencias directas en su día a día. Ya lo han sufrido en numerosas ocasiones como la vivida tras el incendio de la primevera del año pasado. Los habitantes reclaman una solución al Ministerio de Defensa ante el temor de que durante las lluvias y los deshielos el agua vuelva a contaminarse por el arrastre de cenizas.
Boisán y Filiel, también afectadas Luyego es la tercera población del campo de tiro del Teleno con el agua contaminada desde el incendio declarado el 23 de agosto en el interior del área de maniobras militares, que se salió del perímetro militar, calcinanado cerca de 4.000 hectáreas. Durante las últimas semanas del incendio, se vio afectado el abastecimiento de Filiel, y en Boisán, los habitanes de la localidad han sufrido las consecuencias del arrastre de cenizas en sus captaciones y en la red de tuberías en dos ocasiones, en la última el Ayuntamiento de Lucillo ha tenido que repartir garrafas de agua en la población desde el 8 de octubre hasta el martes de esta semana.

Desde el Ayuntamiento de Lucillo, el alcalde Pedro de Cabo explica que la última contaminación en Boisán se debió a que “cuando han estado arreglando el cortafuegos, no vieron la arqueta de la captación y un bulldozer que pasó por encima la destapó”. Algunos vecinos de Boisán sigue sin consumir el agua porque aunque del grifo “sale bien, todavía queda un poco de poso”.

Desde la Plataforma de Afectad@s por el Incendio del Campo de Tiro insisten en que el Ministerio de Defensa debe “respetar los manantiales de los que se nutren nuestros abastecimientos y vigile el vertido al río Duerna de cenizas y suelos erosionados como consecuencia del incendio, para que podamos evaluar el alcance de los daños en nuestras captaciones de agua de boca”. Al tiempo que recuerdan que el agua potable limpia es un derecho humano reconocido explícitamente por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 28 de julio de 2010, “puesto en riesgo por el campo de tiro ya que obliga a nuestros pueblos a modificar las captaciones construidas desde antes de la creación del área de maniobras militares y supone una amenaza para la actividad económica en nuestras comarcas que luchan por fijar población”.

Los problemas de los abastecimientos de agua de los pueblos de las faldas del Teleno se unen a los denunciados por la plataforma la semana pasada de los caminos “reventados” en los ejercicios con fuego real que Defensa “ni arregla ni va a arreglar. Estaremos vigilantes a lo que ocurra en las maniobras que se desarrollan hasta este viernes”, concluyen desde el colectivo.