• ASAJA alerta de fincas aún sin cosechar de 2025 y de un menor interés en sembrar en 2026 por cambios en los contratos

La remolacha vuelve a situarse en el centro de la campaña agrícola en la provincia de León, marcada este año por un doble escenario: todavía hay parcelas sin recoger de la campaña anterior mientras ya han comenzado las siembras de la nueva.

Según ASAJA, la campaña 2025 sigue sin cerrarse del todo, con fincas pendientes de recolección o con la remolacha ya extraída y almacenada a la espera de su traslado a la planta azucarera. Al mismo tiempo, las siembras de la campaña 2026 ya están en marcha.

De cara a esta nueva campaña, la organización agraria prevé una ligera reducción de la superficie sembrada. El motivo, según apuntan, está en el cambio de condiciones en los contratos y en un menor interés por parte de la industria compradora.

Más allá de la remolacha, el campo leonés avanza con desigual ritmo según cultivos. Los cereales de invierno presentan un estado “razonable”, aunque con menos superficie y pendientes de las lluvias para evitar estrés hídrico en el secano. En regadío, ya han comenzado los riegos.

Las leguminosas ganan terreno, especialmente el garbanzo, que ocupa parte del espacio que deja el cereal, en línea con las exigencias de la PAC. En cambio, la colza pierde superficie y muestra un estado irregular, mientras que el girasol inicia ahora sus siembras con previsión de crecimiento en secano.

El maíz ya ha comenzado a sembrarse, aunque con problemas de nascencia por falta de humedad en algunas zonas, y las patatas arrancan campaña con previsiones similares al año pasado, condicionadas por los bajos precios anteriores.

En cultivos permanentes, el viñedo inicia la brotación y el lúpulo arranca labores, mientras que en frutales no se han registrado, por ahora, heladas que comprometan la cosecha. Precisamente las heladas tardías siguen siendo una de las principales amenazas en las próximas semanas.

El estado de los pastos refleja también la falta de lluvias recientes, con menor disponibilidad de hierba, especialmente en zonas de montaña, donde la evolución dependerá de la climatología de mayo y junio.

El campo leonés entra así en una fase clave de la campaña, pendiente del tiempo y con cambios de tendencia en algunos cultivos que empiezan a redibujar el mapa agrícola de la provincia.