La Asociación de Amigos de la Catedral de Astorga ha celebrado hoy el tradicional homenaje y nombramiento de Amigo Mayor, galardón que este año recae en el Archivo Diocesano, teniendo en cuenta que se conmemoran los 50 años en que los fondos documentales del mismo se depositaron en el actual edificio, ubicado en dependencias de nuestro Templo Mayor.

La presidenta de la entidad, Elianés Fernández, ha repasado la historia de la entidad y ha recalcado el papel de Augusto Quintana, impulsor del archivo y promotor de la recogida de documentación como la de las cofradías, de la Virgen del Castro o de las Cinco Llagas. Miguel Ángel Cordero le sucedió en el cargo pero su marcha a Orense hicieron que le sustituyera José Manuel Sutil, haciendo también del archivo un referente en esta materia. Miguel Ángel González se ha puesto al frente del archivo tras el fallecimiento de Sutil y “ha puesto su ingente capacidad de trabajo al servicio de la institución para informatizar, velar y custodiar la memoria de la diócesis”, ha subrayado Elianés. Igualmente se ha resaltado el papel que han jugado Sonia y Sílvia Cobos, como auxiliares.

En esta ocasión ha sido D. Miguel Ángel González García, actual Director del archivo, quien ha recogido el diploma conmemorativo. Miguel Ángel González ha puesto el acento en que este reconocimiento es un acicate porque “los archivos no suelen despertar el interés” y ha reconocido que “el archivo no nació por decreto sino como un aljibe con el deseo de dar a los legajos orden y preservarlos de la ruina de la desmemoria”.

González ha agradecido el nombramiento y ha recordado que en el archivo “se hace de nuevo vida y se evita el Olvido”. Ha destacado el papel de Augusto Quintana “persona eficaz y refugio donde hospedar la vida de personas y parroquias”. También ha trasladado las gracias al alcalde, Juan José Alonso Perandones, por colocar la placa de don Augusto en el archivo.

González ha recalcado la importancia de la figura de Sutil y ha puesto el acento “en la generosidad de Sonia y Sílvia Cobos”. El actual director ha comprometido su trabajo con el archivo y ha traído a primera plana a los miles de investigadores que a lo largo de estas cinco décadas han buceado en el archivo. “En el archivo la memoria se pacifica”, ha terminado el responsable. A los amigos de la catedral, por último, les ha definido como “centinelas del tiempo”.

Para cerrar el acto, el obispo Jesús Fernández ha querido agradecer a la asociación toda la labor que realiza de “amor a la catedral”, ha agradecido también el trabajo en el archivo diocesano y ha fijado su mirada en que “en esta institución se conserva la memoria De la Iglesia Madre Catedral”. Además el obispo ha puesto en valor a todas las personas que han tejido esta historia.