La Plataforma Ciudadana de Astorga por la Igualdad y contra la Violencia, ha renovado el “Panel de Igualdad”, situado a la entrada de la Biblioteca Municipal de Astorga, centrando su temática en el poder de las palabras.
Las palabras además de servir para nombrar, recrear la realidad y hacerlo con precisión y limpieza, son tan poderosas que como nos explica Irene Vallejo: “Una simple palabra puede iluminar el día o herirlo, darte alas o hundirte. Algunas frases despectivas se clavan en el tejido de la memoria y el daño arde a pesar de los años. Un comentario agrio puede agrietar una amistad o helar el deseo que empezaba a nacer. Por eso la hostilidad roba tantos afectos y aciertos. Ya lo advertía el Libro de buen amor: Por una frasecilla se pierde un gran amor, por pequeña pelea nace un fuerte rencor; el buen hablar siempre hace de lo bueno, mejor”.
El poder de las palabras se refleja muy bien en el libro “Hablando en femenino. Mujer y Lenguaje” sobre el que tuvimos ocasión de conversar con su autora, la filóloga Margarita Álvarez Rodríguez, el pasado jueves en la Biblioteca de Astorga. Margarita Álvarez Rodríguez dice que “en cada palabra late un reflejo de quienes somos y de quienes aspiramos a ser”.
Para la escritora mexicana Valeria Luiselli, las palabras y el lenguaje no son sólo herramientas para nombrar el mundo, sino los límites mismos de nuestra realidad. Las palabras escritas por ella son potentes y alcanzan todas las latitudes. Sus ensayos y novelas han sido traducidos a múltiples idiomas y aclamados internacionalmente. Es la primera mujer en ganar el premio británico Rathbones Folio por su libro Lost Children Archive, traducido y publicado en español bajo el título Desierto sonoro.
Hay palabras para entretener, divertir, interesarse por la salud o las penas de quienes las reciben y aliviarlas en lo posible, con esos motivos escribía sus cartas Virginia Woolf y le encantaba recibirlas. “Una carta sin pedirla” es el título de un libro publicado en 2024 que reúne una selección de la correspondencia de Virginia Woolf escrita entre 1912 y 1941. Ojalá que las cartas puedan seguir aliviando y divirtiendo, también en el siglo XXI.
La ilustradora Leticia Ruifernández y la artista multidisciplinar Lita Cabellut acompañan con sus creaciones los textos elegidos.