El jueves pasado tuve ocasión de asistir a la conferencia y posterior debate sobre la proyectada planta de biogás que, con una concurrida asistencia, se celebró en el salón de la Sociedad la Unión del Val de San Lorenzo.

Y fue así como pude ponerme al día en cuanto a este importante proyecto que, paradójicamente, está pasando desapercibido para la población en general, a pesar de su enorme trascendencia.

La función de dicha instalación, que en realidad es una macro planta de transformación de residuos orgánicos, es convertir en energía los desechos generados en depuradoras, granjas, mataderos industriales, etc., pero no sólo de la comarca, sino también de lugares bastante alejados de nosotros. Es decir, que a tan sólo unos pocos kilómetros de Astorga, vamos a ser los receptores de toda la basura biodegradable de un amplio entorno geográfico, con unos pestilentes olores y una contaminación de las aguas subterráneas más que previsible.

Las cifras que se manejan son apabullantes. Dicha planta, una de las más grandes proyectadas en nuestra provincia, va a ser receptora de 235.000 toneladas de residuos orgánicos al año –unas 640 toneladas al día-. El desglose que aparece en el proyecto incluye:

120.000 toneladas/año purines de cerdos de engorde.

33.000 toneladas/año estiércol ovino.

30.000 toneladas/año gallinaza.

Resto, otros residuos ganaderos.

Lo más controvertido del proyecto y uno de los puntos más débiles del mismo (aunque no el único) por donde se deben presentar recursos y alegaciones es el digestato, o lo que queda después del proceso de fermentación y digestión de la materia orgánica, y que se calcula en unas 220.000 toneladas/año. Esto es así porque en la documentación no aparece contrato con ningún gestor final, ni previsión de cómo se va a administrar este subproducto. La Cámara de Comercio y nuestro Ayuntamiento, deberían involucrarse para facilitar formularios de alegaciones al público.

Pero toda esta ingente cantidad de materia putrefacta no llega a la planta por arte de magia, sino que tiene que ser transportada, para lo cual, se calcula que habrá un tráfico de unos 80 camiones diarios de gran tonelaje, entrando y saliendo por nuestras carreteras comarcales.

También conviene resaltar que, por si esto fuera poco, existen otros dos proyectos de transformación/tratamiento de lodos en el vecino pueblo de Piedralba, a tiro de piedra de nuestra ciudad con lo cual, acabaríamos viendo como nuestro entorno se convertiría en un polo de tratamiento de residuos altamente contaminantes procedentes de otras provincias.

Actualmente, la queja que más se oye entre nuestros ciudadanos suele ser sobre la carencia de actividad industrial y tejido empresarial que conduce a la pérdida de población, pero la contrapartida es que disfrutamos de un entorno privilegiado, con aguas limpias y cielos despejados, libres de toda contaminación, lo que representa una calidad de vida envidiable. Esto también sucede en los pueblecitos de nuestro entorno, que también merecen ser respetados para seguir disfrutando de una vida tranquila, así como de su habitual entorno natural.

Ignoro quien ha sido el genio al que se le ha ocurrido la brillante idea de programar la instalación de una macro planta, terriblemente contaminante, en las inmediaciones de una ciudad como Astorga, enclave histórico y monumental, hito importante en el Camino de Santiago y escaparate turístico generador de prestigio y de riqueza a nivel provincial y autonómico, una ciudad que, en ningún modo, puede tolerar una agresión de este calibre, ya que afectaría muy negativamente su futuro. Pero lo que sí está claro es que nuestro gobierno municipal no puede quedarse de brazos cruzados, con toda pasividad, ante esta catástrofe que se nos viene encima.

Y va a ser necesario actuar con la máxima celeridad y energía, ya que el plazo de alegaciones termina el 28 de septiembre. Dichas alegaciones se están canalizando a través de la plataforma Change.org y cualquier ciudadano puede presentar la suya ante el departamento de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León (Expte. 014-25.AALE).

Resulta sorprendente que nuestras minas y Centrales Térmicas se cerraron precisamente por su efecto negativo en el medio ambiente, para ahora ser sustituidas por este nuevo modelo cuyo beneficio ecológico es altamente cuestionable.

Pues ya está todo dicho y, desde estas líneas, ya sólo me queda animar a todos los amantes de Astorga, así como a las fuerzas vivas de la ciudad a que se movilicen para que entre todos intentemos detener esta inminente amenaza.

Agustín J. ÁLVAREZ