- Un sencillo candelero de hierro forjado, datado en 1898, que formó parte del mobiliario litúrgico concebido por Gaudí para la cripta de la Sagrada Familia
- La pieza cierra un trimestre dedicado al metal, un material fundamental para el arquitecto tanto en sus soluciones estructurales como en sus diseños decorativos y litúrgicos
Astorga, 31 de agosto de 2026.- El Museo de los Caminos del Palacio de Gaudí presenta durante el mes de septiembre la última de las piezas cedidas temporalmente por la Basílica de la Sagrada Familia con motivo del Año Gaudí 2026. Se trata de un candelero de mesa de cuatro pies y estructura helicoidal, realizado en hierro forjado y datado en 1898, diseñado por Antonio Gaudí y procedente de la cripta de la Sagrada Familia.
La pieza se incorpora a la capilla del Palacio de Gaudí, donde permanecerá hasta finales de año junto a los candeleros de hierro y bronce fundido presentados como Piezas del Mes de julio y agosto. Con esta incorporación concluye un trimestre dedicado al metal, un material al que Gaudí concedió una enorme importancia a lo largo de su trayectoria, tanto desde el punto de vista estructural como decorativo.
Frente a la complejidad ornamental de algunas de sus obras, el candelero de septiembre destaca por su sencillez. Sus cuatro pies y su estructura helicoidal configuran una pieza de carácter funcional, concebida para formar parte del mobiliario litúrgico y de los objetos destinados al uso cultual en la cripta de la Sagrada Familia. Precisamente en esta combinación entre utilidad y diseño reside uno de los aspectos más interesantes de la pieza.
El candelero está fechado en 1898, en los primeros años del trabajo de Gaudí en la Sagrada Familia, y permite acercarse a la atención que el arquitecto prestó a todos los elementos que debían integrarse en el espacio sagrado. Para Gaudí, la concepción de un edificio religioso no se limitaba a su arquitectura: también los objetos destinados al culto debían responder a una misma concepción estética y funcional.
La relación del arquitecto con el metal tenía, además, un origen profundamente personal. Hijo y nieto de caldereros, Gaudí creció familiarizado con el trabajo artesanal desarrollado en el taller de su familia en Riudoms (Tarragona). Esta experiencia temprana contribuyó a su conocimiento de los materiales y a su valoración de los oficios, que posteriormente incorporaría de manera decisiva a su forma de entender la arquitectura.
A lo largo de su carrera, Gaudí empleó el metal mediante diferentes técnicas y en contextos muy diversos. El hierro y el bronce podían adquirir una función estructural, pero también convertirse en elementos decorativos, mobiliario u objetos litúrgicos. En todos estos ámbitos, el arquitecto exploró las posibilidades del material y buscó soluciones en las formas de la naturaleza, una de las principales fuentes de inspiración de su lenguaje creativo.
El candelero de septiembre permite así cerrar el recorrido iniciado en julio, cuando se presentó un candelero de hierro forjado, y continuado en agosto, con un candelero de tres pies de bronce fundido. Las tres piezas, procedentes de la cripta de la Sagrada Familia, muestran distintas posibilidades del metal y diferentes aproximaciones al diseño de objetos destinados al culto.
Con esta obra concluye también la llegada al Palacio de Gaudí de las piezas cedidas temporalmente por la Sagrada Familia durante este Año Gaudí. Su permanencia en la capilla hasta finales de 2026 permitirá contemplar conjuntamente los tres candeleros y descubrir cómo el arquitecto trasladó su particular concepción de la arquitectura hasta los objetos más pequeños, demostrando que material, función y diseño formaban parte de una misma idea creativa.
La exposición temporal de La Pieza del Mes este año está dedicada al arquitecto Antonio Gaudí en el centenario de su fallecimiento.